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Beber té en Mytishchi, cerca de Moscú, Perov, 1862

Beber té en Mytishchi, cerca de Moscú, Perov, 1862

Beber té en Mytishchi, cerca de Moscú - Perov. 43,5x47,3

En una obra llena de detalles, matices y pequeñeces, no hay nada accidental. Era el agua de Mytishchi la que se consideraba la más deliciosa, y beber té en este lugar cerca de Moscú era muy popular.

Antes de que aparezca el espectador, la habitual y trivial escena de verano cerca de Moscú. El monje, en nuestro caso, probablemente el abad, está bebiendo té a la sombra de un jardín cerca de Moscú. Un par de mendigos aparecieron de repente frente a él: un viejo soldado ciego discapacitado y un niño guía. La criada, preocupada por la aparición de mendigos, está tratando de alejarlos. El personaje principal finge que lo que está sucediendo no se aplica a él en absoluto.

La Orden sobre el abrigo desgastado del soldado, la camisa harapienta del niño, la cara roja brillante del monje, la figura apresurada y bulliciosa del novicio novato en el fondo, la bolsa abierta del invitado importante, lista para recibir regalos, y mucho más puede contar mucho.

La imagen es claramente satírica, aunque fue pintada por orden del ayuntamiento de Mytishchi. Sin embargo, el cliente no aceptó ese trabajo francamente anticlerical.

El trabajo está diseñado en colores inexpresivos. Aquí Perov rechaza una rica paleta. Los tonos gris verdosos están diseñados para mostrar lo habitual de la situación, su vitalidad. Una interesante composición de la imagen. El maestro llama la atención del espectador sobre los elementos opuestos: la saciedad de un monje y el agotamiento de una persona discapacitada, la limpieza del espejo de botas caras y una camisa hecha jirones. Finalmente, una mano extendida después de que la limosna se extiende hacia el vacío.

Al condenar la hipocresía, la gula, el vacío espiritual de los eclesiásticos, el autor está totalmente del lado de los desafortunados y ofendidos. En este trabajo, el artista pudo transmitir perfectamente la atmósfera de incomodidad que surgió en esta situación. Se puede ver claramente que el sirviente que sirve al invitado intenta mirar hacia otro lado, es incómodo y simplemente avergonzado.

Composicionalmente, el artista crea una especie de lubok folklórico, la composición está escrita en un círculo formado por los árboles del jardín. Desde la perspectiva de las figuras, en la forma de escribir, hay un sentido de la malvada ironía, sarcasmo y sátira del autor. No es casualidad que durante este período creativo el autor haya tenido muchos problemas asociados con la reacción del Santo Sínodo a una serie de obras de enfoque anticlerical. Pero el público de mentalidad progresiva defendió al artista de manera tan unida que cesaron los reclamos de la Iglesia.

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